Hay películas que generan tal expectación que hace que , sin ni siquiera pensarlo,vaya al cine con una idea preconcebida de la misma. Dicha expectación surge por quién está tras la cámara, por el elenco de actores o por el tema en sí que cuenta la historia.
Ese es el caso del nuevo trabajo del director Tom Hooper (El discurso del rey - 2010), La chica danesa (The danish girl). Un drama a modo de biopic, basado en la novela de David Ebershoff, Man into woman, que nos hace viajar a la Dinamarca de 1930, en el momento en el que el artista Einar Wegener (Eddie Redmayne), felizmente casado con otra pintora, Gerda Wegener (Alicia Vikander), a raíz de hacerle un favor a su esposa, posando cual bailarina para uno de sus retratos, se da cuenta de que está viviendo la vida de otra persona y, sintiéndose identificado y a gusto con el papel que representa para su mujer y, tras un juego iniciado por la misma, decide dar un cambio radical a su vida y someterse al primer cambio de sexo de la historia.
