Seguro que si lo piensas, tienes un postre o una plato especial que, simplemente al recordarlo, al hacerlo y disfrutar del olor que desprende, consigue que te traslades a una etapa de tu vida donde el peor de los problemas era que tu hermana no compartía la cremita del bizcocho que hacía tu abuela o discutías por cualquier tontería sin importancia...esa etapa que, al menos en mi caso compartía con ella y con mis primos jugando, peleando, creciendo gracias a los súper almuerzos en los descansos de la jornada partida del colegio en casa de nuestra abuela materna.
A parte del olor a bizcocho recién horneado que sigue siendo uno de mis aromas favoritos del mundo mundial, como ya comenté, la tradición de raspar el bol con la masa del bizcocho ("cremita", para nosotros), gesto que mi hermana no ha perdido siempre que tiene ocasión, jeje. Uno de los olores que me trasladan a esa faceta de mi vida y que se convirtió desde ese momento en mi postre favorito sobre todos es el Arroz con leche de mi abuela.






